miércoles, noviembre 29, 2006

La consulta del pediatra o la conciliación de la vida familiar y laboral

El lunes lleve a Raquel al Pediatra. La lluvia y el mal tiempo no sólo inundan las calles, sino también las consultas de los médicos, entre las gripes, las bronquitis y los virus, está la sala de espera repleta de gente.

Hasta ahora no me había dado cuenta, o quizá como normalmente no había tanta concurrencia, no era tan evidente, pero al mirar a mi alrededor me di cuenta de que sólo había madres en la consulta, 12 para ser precisos, 12 madres y ni un solo padre. Lo conté otra vez, por si me había equivocado, justo cuando acaba de terminar el recuento aparece un padre, sólo.

A este espécimen lo denomine “padre acompañante” también conocido con el nombre de “chofer”. El padre acompañante suele aparecer 10 minutos después de que la madre halla llegado a la sala de espera con el cochecito del niño y el neceser con todo lo imprescindible para la vida del bebé (creo que con unas toallitas y el biberón sería suficiente, pero “por si acaso” las madres llevamos de todo, una muda de repuesto, un chupete de repuesto, “clinex” por si se nos agota el paquete de 72 toallitas, tres o cuatro baberos, un biberón de agua, otro de zumo, un patito de goma...)

El “padre acompañante”, en circunstancias normales, llega cuando la mamá está despachando ya con el médico, pero aquel lunes no era un día normal, así que el padre acompañante se sienta al lado de la madre, encargada de sostener al niño en brazos. Cuando le toca el tuno, la mamá con el niño todavía en brazos, saca, como puede, del neceser, donde antes había introducido mil y una cosas, la cartilla de vacunación del niño y la tarjeta del SERGAS, mientras el padre se limita a mirarla, luego entran los dos. Cuando salen la mamá termina de vestir al niño y vuelve a colocarlo en el cochecito y vuelve a colgar el neceser (que como un miembro más de la familia ha pasado a la consulta del médico) en el cochecito. El padre sigue contemplando la escena sin inmutarse. ¿Cuál es la función del “padre acompañante”? os estaréis preguntando, pues como su propio nombre indica, “acompañar”, o bien como dije antes “servir de chofer”. Llevan a la mujer al médico y luego la recogen (de ahí que tarde 10 minutos en llegar a la consulta: estaba aparcando). A medida que el niño va creciendo la figura del “padre acompañante” va desapareciendo, bien porque el padre pierde interés o, como ya los niños pueden ir andando… (creo que en este caso sería más lógica la presencia del “padre acompañante”, las madres con cochecito lo tienen más fácil)

En descarga de los papás decir que en la hora y poco que duro mi pequeño estudio de campo, llego 1 padre (y no estoy exagerando) con un niño de un año y medio aproximadamente. Por el contrario, hubo 31 madres, 1 abuelo, 5 padres acompañantes y 1 abuela acompañante (la mamá venía con gemelas).

Creo que las cifras hablan por si mismas. ¡Como va a ver así conciliación de ningún tipo! ¿Las 31 madres que había en la consulta eran amas de casa? ¡Yo no! Por otras madres, que conozco de vista, creo que muchas con las que me tropiezo en la consulta del Pediatra, tampoco lo son. Entonces ¿por qué tanta madre?......

4 comentarios:

JORGE dijo...

magnifico, padre acompañante

Anónimo dijo...

Coño, yo he ido alguna vez de padre "llevador" y me encontré con una proporción aceptable de padres "llevadores". A lo mejor, con toda esta ola de catarros, los papás estaban enfermos en casa.
En serio, las cifras que das son para hacer un artículo en la prensa, pero no SIEMPRE es así, y es un pelín injusto para algunos padres como yo (aunque tú te hayas llevado la peor parte con diferencia).

Anónimo dijo...

Tu campo de estudios debería ser más amplio,ya que con una observación de una visita al pediatra has vertido una opinión.Si conoces la generaciones en la que ahora mismo se están teniendo bebes te daras cuenta que hoy en día para poder mantener a un hijo normalmente trabajan las dos partes de la pareja !igual estaban trabajando!¿no puede ser?creo que te has precipitado al dar tu opinion,en casa de herreo cuchillo de palo

carmiña dijo...

No me he precipitado. No es la primera vez, ni será la última que vaya al pediatra. En mi caso, incluso trabajamos los dos. Por eso digo que las madres somos las abnegadas que llevamos al niño al pediatra y somos las que estoicamente tenemos que aguartar que se nos mire mal en nuestras empresas por ello. ¡quizá por eso no consigamos llegar más allá!.